Olga Pitarch

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Spectacles

Olas Gigantes: retrato musical en trono a G.A. Becquer

En forma de recital con la pianista Anne Lebozec.

G.A.Becquer sin rechazar la herencia romántica se convirtió en el padre de la poesía moderna española.

Nuestra idea: dar un paseo de la mano de Becquer tomando como leitmotiv el poema « Olas gigantes » que nos lleva a través de universos musicales tan variados como Turina, Falla o Mompou, y otros menos trillados como F.M.Alvarez o T.Bretón.

Consultar dossier / Contacto Horacio Soler www.ensambles.es

« Yo sé un himno gigante y extraño

que anuncia en la noche del alma una aurora,

y estas paginas son de ese himno,

cadencias que el aire dilata en las sombras… »

Rima I (2)

Así comienzan las Rimas de G. A. Becquer en la edición que conocemos hoy en día. Y es que el original se perdió cuando Becquer las enviaba para publicarlas, en un contexto político y social extremadamente turbulento en la España de los años 1860. Más tarde haría una recopilación de memoria que sus amigos acordaron publicar después de su muerte.

Quizás las recordó todas, quizás no…en cualquier caso este hecho no deja de alimentar la aureola romántica que rodea a nuestro poeta, que se sentía viejo a los veintiocho años y cuya vida se eclipsó a los treinta y cuatro años adelantándose en media hora al eclipse total de sol que se produciría en Sevilla ese mismo dia de diciembre de 1870.

“Mi vida es un erïal:

flor que toco se deshoja;

que en mi camino fatal,

alguien va sembrando el mal

para que yo lo recoja.” Rima LX (41)

Figura emblemática de la literatura española, puente entre la poesía romántica y la poesía moderna, la personalidad de Becquer fue una de las más completas como artista de gran talento para las letras y con una desarrollada sensibilidad para la pintura y la música que arroparon siempre su decir.

La pintura lo acompañó desde su infancia : su padre era pintor al igual que su tio y luego su hermano Valeriano, con el que mantuvo a lo largo de su vida una estrecha relación. La música fué compañera de alegrías y desdichas : gran amante de los conciertos madrileños, la musa que le inspiró gran parte de de sus rimas fué Julia Espín, pianista y cantante, hija del compositor Joaquín Espín y Guillén. Atraído desde muy temprana edad por la lectura de la literatura española, y francesa y alemana más tarde, su mérito es el de construir desde su esencia popular un arte universal que llegará a inspirar a toda una generacion de poetas y de artistas que aún hoy encuentran refugio entre sus líneas.

¿ Qué tiene la poesía de Becquer que inspira a artistas tan distintos como Turina y Mompou ? En palabras suyas : ” una poesía natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye, desnuda de artificio…”

Becquer despierta en cada compositor una confesión íntima, una comunión con la expresión artística que cada uno de ellos lleva dentro, y nos sorprende la fidelidad y la precisión con la que cada compositor describe el ambiente de cada poema sin traicionar su propio universo.

El romanticismo en España llega con bruscos cambios políticos y conflictos bélicos que poco sitio dejan para la creación artística.y si la guerra puede ser motivo grande en pintura o en literatura, no lo es tanto en música. Sin embargo viviremos una aurora musical hacia los años sesenta con una actividad que se mueve entre una influencia italianizante que domina la música escénica, y los intentos de algunos por conocer la música europea ( Beethoven, Brhams, Liszt…) y desarrollar la creación de un género operístico español. Esos músicos desconocidos hoy para nosotros estaban estableciendo los fundamentos de un gran arte de la interpretación, que tendría más tarde correspondencia en el superior de la creación; dando a la música española la requerida universalidad a fines del siglo XIX y principios del siguiente con músicos como Albéniz, Granados, Falla…

Lo tardío de nuestro romanticismo hace que la tendencia romántica se extienda profundamente en el siglo XX, cuando ya se había difuminado en la mayoría de los países que la habías conocido. Un romanticismo español que incluso tarda en asimilar la segunda oleada romántica nacionalista y se mantiene largamente en el cultivo de la primera, hasta el punto que coexiste con el nacionalismo de segundo ola y se tiñe extrañamente de él.

Así a principios del XX conviven las tendencias más románticas con las progresistas de significado renovador, y las nacionalistas. Y en este contexto músicos como Turina, Falla y Albéniz y luego Mompou conscientes de la dirección que toma el ámbito musical en Europa (los cuatro estuvieron en contacto directo con la música europea y sobretodo la francesa) consiguen un nuevo impulso combinando su nacionalismo y su herencia romántica con las nuevas inquietudes estéticas.

Desde Fermín María Alvarez, que compuso más de cién canciones, pasando por Isaac Albéniz, cuya gran sensibilidad lírica aun está por reconocer, o Manuel de Falla y Joaquín Turina, que supieron traducir su nacionalismo en universalismo, hasta Federico Mompou y su delicada búsqueda de nuevas sonoridades, atravesamos casi un siglo de música inspirada siempre por el mismo poeta. Asipués teniendo a Becquer como fondo cada uno de estos compositores nos desvela una parte de su personalidad. Como a través de prismas de distintos colores podemos percibir con cada uno de ellos un Becquer distinto : a través de la esperanza intimista, del ritmo popular o de la armonía cósmica se nos revela a cada momento una nueva luz que tiñe esas mismas palabras de inesperadas tonalidades.